El rompezabezas de la migraña, un dolor doblemente incomprendido
Según el Atlas de la migraña en España de 2018, promovido por la Asociación Española de Migraña y Cefalea, el retraso en el diagnóstico de la migraña es de 6,4 años de media para las episódicas y de 7,3 en los casos de las crónicas, que se caracterizan porque el martirio aparece 15 días o más al mes.
Además, la comprensión científica de este problema de salud es limitada y los enfermos consideran insuficiente la información que reciben en el momento del diagnóstico (un 60% de los pacientes crónicos encuestados y alrededor del 45% de los episódicos así lo interpretan). Hay que encontrar un especialista que sepa del tema, que conozca bien el problema y que te dedique tiempo y atención. Si no te convence el que te ha tocado, hay que cambiar, sin duda. Es muy importante porque el diagnóstico solo es el principio de la búsqueda tanto de un tratamiento adecuado, que cambia de paciente a paciente, como de un encaje en la sociedad.
El rompecabezas de la medicación
Pese a los avances científicos y la inclusión de nuevos fármacos en la cartera de servicios de la sanidad pública, el gran problema del tratamiento de la migraña es que "no se conoce la causa y se trata la sintomatología”. Además, esta patología no solo cambia de una persona a otra como las huellas dactilares, sino también en una misma conforme pasan los años. Dar con una respuesta médica eficaz supone recorrer un camino que puede ser largo y revirado. Dado que existen tratamientos preventivos, paliativos, preventivo y paliativo a la vez, experimentales, complementarios como acupuntura y mindfulness, nutricionales, neurocientíficos, fisioterapéuticos.
Los medicamentos más habituales en los ataques y las crisis de migraña son los analgésicos, los antiinflamatorios y los triptanes. Entre los preventivos, que se toman a diario o durante un periodo de tiempo prolongado para que la frecuencia, la intensidad y la duración del dolor sean menores, los más comunes son los antidepresivos, la toxina botulínica de tipo A, los minerales y las vitaminas, los betabloqueantes para la presión arterial y los antiepilépticos, según los datos del Atlas de la migraña. Solo una de cada dos enfermos encuestados consumía algún medicamento de manera profiláctica, lo que no es una mala noticia. "Nadie puede pasar una crisis sin ayuda farmacológica, pero es muy importante que la vida no nos lleve a estar tomando pastillas todo el día, a medio y largo plazo el resultado es peor, y más difícil de tratar".
El abuso de la medicación puede contribuir a que la migraña pase de ser episódica a crónica, una cronificación que sucede aproximadamente en el 3% de los casos al año. Lo bueno es que también pasa lo contrario. El éxito está en la prevención, que, aparte de la mediación, incluye el ejercicio físico, una dieta adecuada, una buena higiene del sueño, el control del sobrepeso, la obesidad y la abstinencia del alcohol y el tabaco.
No son quejicas, están enfermos
En el momento que un médico le dice a una persona que tiene migraña, su futuro no solo consiste en buscar el mejor tratamiento médico para ella, sino también en conseguir que su vida sea lo más normal posible. A veces no es sencillo, ya que el diagnóstico puede convertirlos en seres extraños a los ojos de los demás. Tienden a pensar que es un dolor de cabeza algo más fuerte de lo normal, una percepción que dista mucho de la realidad: "Cuando tienes un ataque de migraña te revienta la cabeza del dolor. Es como si alguien te estuviera retorciendo un nervio dentro. No puedes moverte porque empeoras, te pesan las piernas del agotamiento, no soportas los sonidos ni la luz y casi no puedes encontrar palabras para hablar".
No es motivo de broma: según datos, el 43% de las personas con migraña ha tenido dificultades para encontrar un trabajo por la enfermedad, el 54% ha experimentado problemas para renovar un contrato y un 33% ha recibido alguna sanción de sus superiores. Todo porque, de acuerdo con el Atlas de la migraña, uno de cada cuatro trabajadores encuestados estaba de baja laboral en el momento de contestar la encuesta y la sensación de que se pierde productividad no es ajena a estas personas.
¿Cómo es posible que se tache de ser quejicas, débiles o de estar siempre con dolor de cabeza? La gente con migraña que sale adelante es extraordinaria, activa, creativa, responsable, solo necesita un poco de flexibilidad y apoyo de su entorno para llevar una vida normal.
Los miedos más habituales de estas personas son el dolor, la pérdida de calidad de vida y las limitaciones que la enfermedad puede imponerles. Ayudarles a sobrellevarla es una tarea que corresponde a todo su entorno.